Monday, December 24, 2012

La Última Travesura (1932)







La navidad es la fiesta más querida en nuestro país, que por tradición  se empieza a celebrar desde el 16 de diciembre, el inicio de la Misa De Gallo (Simbang Gabi). Termina el 6 de enero con la fiesta de los Reyes Magos (Tatlong Hari). Es costumbre de dar y recibir regalos (aguinaldos).

Mis padres me dieron esta acuarela.
La colgaré en la pared de mi casa.

Curiosamente, cuando mis abuelos eran pequeños,  no recibían sus regalos en Nochebuena o el día de Navidad, sino el 6 de enero con la llegada de los Reyes Magos. En la Víspera de Reyes dejaban sus zapatos en un lugar visible de la casa.  A la mañana siguiente, junto a los zapatos, encontrarían los juguetes.  

Aquí hay una historia de está vieja tradición navideña. 

Les deseo a todos una Feliz Navidad. ¡Maligayang Pasko!

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¡Noche de Reyes! ¡Noche de Magos! ¡Leyenda santa que proyecta sobre las almas infantiles la llama de la Divina Ilusión! ¡Milagro que hace florecer los balcones y las cuaja de mercedes caídas de cielo!...

La abuela, en su lecho, con los ojos abiertos pensaba en los niños — criaturas de Dios — que estarían durmiendo con la sonrisa en los labios esperando ansiosos el amanecer para ir a correr y ver los regalos traídos por los Reyes. Pensaba en los hombres-niños que ya no creerían en los Reyes Magos pero todavía conservaban muy adentro el recuerdo de la Divina Ilusión y la sentían una y otra vez rediviva a lo largo de la Vida. Y pensaba en los nietos…

Tenían razón. Al día siguiente se iban a marchar definitivamente, y ella estaba ya resignada a volver a su antigua soledad, porque comprendía que tampoco podían estar con ella para siempre. La despedida tenia que venir. Ya había sabido mostrarse brava. Esta misma noche, durante la cena, ya anunciada la marcha de todos para el día siguiente, ella había sugerido que debían coronar con algo memorable la estancia con la abuela. Los nietos, muy conformes con la idea, se rompían la cabeza pensando en “algo memorable” hasta que Estrella, muy traviesa y también muy imaginativa, se dio un golpetazo en la frente y exclamó:

— Ya, ya lo tengo…
— ¡Pse! Alguna tontería — la desdeño Juan…
Le sacó la lengua Estrella. El envidioso!... Y, pues, sí tenía una idea, una espléndida idea…
—Vamos, vamos niña… ¿qué es? — pregunto la abuela…
— Pues esto; que nosotras, las chicas, vamos a poner nuestros zapatos en las ventanas y los chicos…
— ¡De Reyes Magos!...¡Magnifico!... —aplaudió Enrique, —Yo voy a ser Melchor…
— Y yo, Gaspar…
— Y yo, Baltazar…

Y así blanqueaban a esta hora los zapatos en las ventanas del comedor. Del comedor precisamente porque eran las ventanas mas accesibles para los Reyes Magos.

Y la abuela le daba vueltas en la cabeza a una idea traviesa, una idea picaresca. ¡Oh, su lejana juventud… Sólo con pensar en “la idea” se sentía remozada, devuelta a las energías juveniles. Sí, sí lo haría, ¿por qué no? Sería una broma y si, por alguna casualidad cuajaba mejor que mejor. Así habría contribuido a la felicidad de sus nietos; así habría hecho renacer la Divina Ilusión…

Saltó del lecho, muy quedamente. Encendió la luz. Rebuscó en los cajones. Luego, satisfecha, se puso a dar cuerpo a “la idea”…

Al día siguiente, durante el desayuno, la abuela fue mirando uno por uno a los nietos. Y  ¡temblaba! … ¡temblaba!

Ellos, muy extrañados. Ellas, muy serias. Y dentro de la seriedad, la Divina Ilusión  palpitando en promesas de felicidad. Una Divina Ilusión, tan evidente, que la abuela se sentía rejuvenecer. Y era obra suya ¡obra de sus sesenta años! Porque ella, la noche pasada, la noche de Reyes, había querido ser una Maga y había colocado en los zapatos… ¡cartas de amor!

Enrique K. Laygo
Excelsior, Manila
20 de marzo de 1932

English Translation


Friday, November 2, 2012

La Sultana de Joló (1876)


Cuando visito a mi primo, el Sultan de Brunei, me avergüenzo de ser tan pobre. Eso es lo que le dijo el Sultan de Sulu a una periodista de Asia Times en 2002.

Sulu es una de las provincias más pobres de las Filipinas. La guerra en Mindanao ha  creado un tumulto por doquier, y les brinda a todos los moros una razón para decir: — antes de la conquista de nuestro país, éramos adinerados y poderosos.

El Real Sultanato de Sulu fue fundado como un estado teocrático en 1457, y se extendía en su apogeo desde la isla de Palawan en el norte, hasta el Sabah en el sur.


La antigua bandera del Sultanato de Sulu


Durante la época de la colonización española, se produjeron numerosos conflictos armados entre fuerzas del Sultanato y tropas del ejército colonial español. Finalmente, las tropas del general Malcampo tomaron la isla de Joló en 1876, pero el gobierno colonial nunca pudo controlar todo el territorio de influencia musulmana en los tres siglos que colonizó Filipinas. 

En el cuento La Sultana de Joló, José Montero Vidal escribió:

«Quiera dios que la preciosa sangre vertida en las arenas de Joló durante la campaña de 1876 sea la última que allí  se derrame, y para que de la tan costosa expedición del general Malcampo obtenga Filipinas los beneficios que se prometería su autor al realizarla, pues tiempo es ya de que la humanidad prefiera los pacíficos triunfos de la paz á los ruidosos de la guerra, que jamás deben pretenderse sin una necesidad ineludible y suprema, porque llevan consigo el triste privilegio de consumir en un día la riqueza adquirida por un país durante muchos años, con gravísimo perjuicio de sus intereses y de su material progreso, y con pérdida dolorosísima de sus mejores hijos.»


Años después,  el conflicto continúa sin disminuir hasta hoy, pero aún hay esperanzas. En el mes pasado, el gobierno filipino y el Frente Moro para la Liberación Islámica firmaron un preacuerdo de paz que podría poner fin a la guerra.

El siguiente es un fragmento del cuento La Sultana de Joló.


El palacio real del Sultan de Sulu.
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     El Sultan, admirado de la belleza de Lólen, la eligió con preferencia á todas, y la hizo pasar á sus habitaciones.

    Los demas cautivaos fueron vendidos ó destinados á diferentes trabajos.

    El Sultan despidió á su deudo felictándole por la buena presa que había hecho. Después se dirigió á Lólen, y en dialecto visaya, le dijo:

    — Tranquilísate, hermosa doncella; calma el pesar que te domina y que descubres con el llanto de tus ojos, pues ojos tan bellos, mejor lucen encendidos por el amor que humedecidos por el llanto. En tu tierra carencias de poder, aquí serás sultana.
    — Señor, le contestó Lólen; prefiero ser la más humilde en mi patria á ser aquí  la reina. Os ruego que me permitáis volver al lugar de donde tan villanamente me han arrebatado, pues en estos momentos mis desdichados padres estarán muriendo de dolor por mi infortunio.
     — ¡Que consienta tu vuelta á tu país! Sería preciso estar  loco.
     — ¿Por qué, señor? ¿Es justo vuestro proceder? ¿Con qué derecho se me hace esclava cuando nací libre? ¿Por qué se me trae aquí, si mi voluntad no es esa?
     — Yo no debo discutir contigo esa cuestion: sólo puedo decirte que eres hermosa como una hurí y que serás mía.
     — Primero moriré.
     — ¡Como! ¿Rehusarias ser mi esposa?
     — Prefiero no serlo.
     — ¿Por qué?
     — Porque no puede ser. Si consentis que permanezca en Joló, os aborreceré. Yo no doy mi corazón al que no amo.
     — ¿ Y si no fueras mi cautiva, me amarías?
     — Tampoco, por que amo á otro.
     — ¡ Tienes marido! Exclamó el Sultan con un acento de ira que infundía miedo.
     — Tengo un prometido que será mi esposo.
     — No lo será, mientras yo viva.
     — Pues no he de tener otro.
     — Sí, me  tendrás á mí.
     El Sultan se aproximó á Lólen en ademan de abrazarla. Lólen dio un paso atrás, y tomando un puñal que había sobre un velador, dijo con enérgica resolución:
     — Si os acercáis, con este puñal heriré  vuestro pecho ó atravesaré mi corazón.
     El Sultan quedó inmóvil.
     La actitud resuelta de la joven le contuvo.
    Presumiendo que los medios cariñosos y los halagos darían mejor resultado que la violencia, dijo:
    — Eres una loca: deja el puñal y hablemos.
    —Hablad lo que gustéis, contestó sin soltarlo.
    —Conozco  que te empizo á amar. Es necesario que seas juiciosa y te fijes en que si me irritas obtendré por fuerza lo que no me otorgues de grado. Aquí no hay más voluntad que la mía.  Yo anhelo tu amor y lo obtendré. Contra mi costumbre desisto de apelar á medios violentos. Estás ahora de mal humor, porque te han arrebatado de tu país; quiero dejarte tiempo bastante para reflexionar con calma. En la casa in mediata tienes habitación  y mujeres que te sirvan. Mañana iré á verte.

Don José Montero Y Vidal
Cuentos Filipinos
1876


English Translation


Joló era la antigua residencia de los sultanes.
En 1876 fue tomado por las tropas espanolas
 
 
Vocabulario


carencias de poder – no power
hurí – houri, a beautiful young woman
rehusar – to refuse
aborrecer – to hate, abhor, loathe
infundía miedo – it filled them with fear
herir – to wound
atravesar – to pierce, go through
halagos – praise, flattery
soltar – to release
arrebatar – to snatch, seize
otogar – to award, grant










Monday, October 1, 2012

Voluntarios Macabebes



Foto cortesía de Luis Enriquez Rubio.


Calle de Voluntarios Macabebes, Madrid, España

Cerca de la Plaza de Legazpi en Madrid, España, se encuentra una calle que honra los Voluntarios Macabebes. ¿Por qué se llama así?  En su país natal, los voluntarios son considerados traidores a la revolución filipina. 

Los feroces guerreros macabebes
con pelo largo.
Una declaración reveladora de esos tiempos vino de un periódico español Mar y Tierra, que publicó en 1900: 1 «El pueblo de Macabebe puede asegurarse que ha sido victima de su fidelidad, escribiendo en el libro de la historia una página que todo buen español  debe grabar tanto en su corazón como en su memoria

Durante la época española, Macabebe, situado en la provincia de Pampanga, fue uno de los pueblos más fieles a España. En 1897 Coronel Eugenio Blanco, nacido en el mismo pueblo, de padre español y de madre mestiza, organizó un regimiento de voluntarios contra los insurrectos, y más tarde contra los norteamericanos


Algunos historiadores han pensado que ellos no eran voluntarios sino mercenarios al servicio de España. En cualquier caso, lucharon valientemente y ofrecieron una tenaz resistencia a los insurrectos.

Cuando la corriente de la guerra se volvió en contra de España en 1898, muchas unidades de voluntarios filipinos, armados ingenuamente por el Gobernador Agustín, desertaron y se pasaron al campo de la revolución con armas y bagajes. Sólo los Voluntarios Macabebes permanecieron fieles a España.

En los meses subsiguientes,  todos los destacamentos españoles de las provincias sublevadas cayeron uno pos de otro en manos de los revolucionarios. En Julio 1898, las tropas españolas  de General Monet se replegaron al pueblo de Macabebe. Un soldado español, Carlos Ría-Baja 2, escribió en sus memorias :

Don Eugenio Blanco
«El día 16 de junio desembarcó la columna en Macabebe, donde se encontraba una compañía al mando del capitán Alcaina, del batallón de cazadores número 4, y el batallón de voluntarios de Macabebe, con su coronel D. Eugenio Blanco, la cual fuerza defendió brillantemente el pueblo, distinguiéndose de modo especial el Coronel citado con sus voluntarios, que dejaron á altura inconmensurable el nombre del pueblo á que pertenecían.

¡ Bien por Blanco y por sus voluntarios! El batallón Blanco-es la única nota simpática de la campaña de Filipinas.»


En 26 de julio todos los peninsulares  salieron por esteros á la bahía de Manila, porque estaban empezando a quedarse sin municiones. Muchos voluntarios macabebes optaron por quedarse y defender el pueblo, sabiendo que ellos se enfrentarían a la ira de los insurrectos. Según el periódico Ilustración Artística 3 «Al salir los españoles de Macabebe, los voluntarios quedaron defendiendo el pueblo: como ya no tenían cartuchos, enterraron los fusiles, y con bolos y lanzas contuvieron aún durante cuatro días á las numerosas fuerzas insurrectas que les sitiaban, armados de fusiles modernos, rifles y con ochos cañones, entrando a fin éstos en el pueblo con la condición de respetar vidas y haciendas de los que quedaban. El número de bajas de los insurrectos fue enorme, y cuatro veces mayor que las que sufrieron los leales voluntarios


Medalla De Los Voluntarios Indígenas de Filipinas
Foto cortesía de Luis Enrique Rubio.



Después de que  España perdió la guerra, Blanco recibió órdenes para dirigirse con tres compañías de soldados  macabebes al archipiélago de las Marianas (** El resto de los soldados macabebes fueron dejados atrás en Manila) Permanecieron en las islas hasta el 17 de noviembre de1899 4, ya que el gobierno español cedió sus últimos territorios del Pacífico a Alemania por 25 millones de pesetas. Así, podríamos decir que al final del Imperio Español en el Pacifico, las últimas tropas españolas fueron filipinos leales.


El acto de la cesión se verifico en Saipán, el dia 17 de noviembre de 1899. A las tres de la tarde los voluntarios macabebes formaron en ángulo recto delante de la Casa Gobierno y la marina alemana del cañonero Jaguar cerró el lado abierto.  (La Ilustacion Artistica, 3 de septiembre de 1900)

Blanco y sus tropas fueron repatriados posteriormente al España.  Después de seis meses, decidieron regresar a las Filipinas, para reconstruir sus casas y propiedades quemadas por los insurrectos.


Los macabebes a bordo del vapor Alicante que los condujo a España.


La casa vieja del coronel Blanco en Macabebe, Pampanga

Los macabebes habrían de caído en el olvido si no hubiese sido por los esfuerzos de un teniente norteamericano. En agosto de 1899 Matthew Batson  inicialmente reclutó cien macabebes en una fuerza de combatientes, llamado Macabebe Scouts. En aquel entonces los filipinos libraban una guerra de guerrillas contra la ocupación norteamericana. «Use Indians to catch Indians» fue la táctica utilizada en el Viejo Oeste norteamericano, la cual se usaría también en Filipinas . En los próximos dos meses,  Batson regresó varias veces a Macabebe para organizar 5 compañías completas de 127 soldados de cada una. Todos eran veteranos de guerras anteriores.

Teniente Batson con dos soldados macabebes.

En marzo de 1900, el teniente Batson escribió una carta al Adjutant General del ejercito estadounidense,  solicitando permiso para organizar un regimiento de caballería de Macabebe. « These soldiers under General Blanco were considered the best troops Spain had in the Philippines», explicó él y continuó  «they were fearless in battle and it is almost impossible to ambush them5




En su primera batalla, los macabebes lanzaron un ataque contra un batallón élite de Aguinaldo, en que los soldados del gobierno revolucionario  sufrieron de 34 bajas y 59, incluido el comandante, fueron capturados. 6,8 Pero el  único acontecimiento que los hizo famosos (o notorios) fue la audaz captura del presidente Aguinaldo en 1901. Desde entonces, los macabebes son considerados por nacionalistas como traidores a su patria. Algunos historiadores explican que los macabebes fueron cegados por su propia lealtad étnica y odio por los tagalos y no se sentían parte de la nueva “república tagala.” Mientras que otros dicen que ellos sólo estaban haciendo su trabajo como soldados profesionales. 9 ¿Mercenarios?


 Los macabebes que vigilaban la casa de Aguinaldo en Palanan,
poco después de su captura. 

Los macabebes se integraron al ejército estadounidense, y constituían la columna vertebral del nuevo unidad del ejército, los Philippine Scouts. Sus sucesores iban a ser las mejores tropas en la defensa de Bataan durante la Segunda Guerra Mundial.

Caballería de los Philippine Scouts

Aquí está el enlace de mi nueva entrada sobre los Voluntarios Macabebes en Barcelona

Referencias:
1. Mar y Tierra (16 junio de 1900) Núm. 20. Los Macabebes en Barcelona. P.318
2. Ria-Baja, Carlos. (1899) El desastre Filipino: memorias de un prisionero
3. La Ilustración Artística (18 de junio de 1900). Número 964. P. 402 Nuestros Grabados.
4. La Ilustración Artística (3 de septiembre de 1900). Número 975. P. 571. Cesión de las Islas Marianas á Alemania.
5. Franklin, Charles H. (1935) History of the Philippine Scouts p. 1-6
6. Rodríguez, Felice Noelle (May 2002). The Philippine Revolution of 1896: Ordinary Lives in Extraordinary Times
7. Philippines Scouts Heritage Society. Winter-Spring 2009. A History of the Macabebes.

8. Marple, Allan. (1983) The Philippine Scouts: A Case Study in the Use of Indigenous Soldiers

Otro relato de la batalla. At the end of the month (September 1899), in a daring mission near Arayat, Batson’s Scouts established their reputation when ambushed by an entrenched Filipino revolutionary force. In charging the revolutionary trench line and engaging in bloody hand-to-hand combat, the Macabebes forced the revolutionaries to withdraw leaving behind their dead, fifty rifles and a number of wounded who were taken prisoner. The first Macabebe died in action as a result of this fight. 

9. Larkin, John. The Macabebe Scouts and their Reputation. Singsing Magazine. Vol. 1. No. 4

The record of the Capampangans as soldiers in the colonial service is a long and durable one. Units from other ethno-linguistic groups, including Visayans (Cebuanos and Negrenses among them), Ilocanos, Samals and Tagalogs, also served under Spanish command; however, the Pampangos seem to have been the ones with the most professional reputation and experience…  ...It was a matter of vocation, not politics. The whole question of loyalty in the province to the Malolos government is a complex one, and demands extended treatment elsewhere. Here I can suggest that the Macabebes had an occupation which they pursued in a competent (if harsh), experienced fashion.

4 de septiembre de 1901 - "... eight Macabebes, penetrated into the camp of Colonel Atienza, commanding 240 riflemen and 200 bolomen, at night, located Howard, bound and gagged him and led him away without disturbing the camp."




Saturday, September 1, 2012

Tormenta (1906)


Aproximadamente 20 tifones golpean el país durante la temporada de lluvias, que por lo general comienza en mayo y terminar en noviembre. El mes pasado, fuertes lluvias causaron enormes inundaciones en muchas partes de Manila y en las provincias de la Isla de Luzon.  Al menos 8 personas han muerto por el baguio “Igme” en la semana pasada. El presidente dijo que el gobierno está haciendo todo lo posible para controlar las inundaciones, y anunció nuevos proyectos de infraestructura para prevenirlas. Pero sabemos como son esas cosas.  Tendremos el mismo problema de nuevo el año que viene.

Muchas historias se han escrito sobre los baguios. Este cuento fue escrito por Jesus Balmori en 1906.

Ayuntamiento de Manila


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I

     Las primeras gotas de lluvia — lluvia de cristal y plata — teclearon pomposamente sobre las nipas de la choza. Un viento cálido, como aliento de lujuria, estremeció los plátanos del salvaje solar; la luz roja de un relámpago incendió todo el bosque, y como restallando sobre las mismas frentes de los leñadores, un trueno inmenso abrió el arca de sus estruendos.
     —Madre, hay tormenta…
     —Sí; hijito de mi vida, vete..
     Y besó de su frente.

II

     Era una madre que no tenía en el mundo más que aquel chiquillo, mitad de su corazón.
     Era una pobre mujer, viuda de un leñador, sin más tesoros que aquel niño, esperanza de su vida.
     Y al niño le daban una peseta, para que repicara la campana de la Ermita en las horas de tormenta.

III

     En el cielo negro como las perlas de Ormuz, fulguraban los relámpagos semejantes á fantasías argénteas.
     El bosque retemblaba bajo el triunfo de los truenos; la lluvia seguía tecleando sobre las nipas de la choza…
     Por fin, la voz de una campana, vibró á lo lejos…
    —¡Tan!...¡Taan!...¡Taaan!

IV

     Su abrieron sus ojos asustados y tristes, palpitó su alma como un pájaro preso, y ante un viejo Cristo, flaco y ensangrentado, dijeron sus labios trémulos y orantes:
     —¡Jesús mío! Por los pasos que diste en la calle de la Amargura con la cruz á cuestas. ¡Ten piedad de mi hijo!...

V

     Arreciaba de lluvia; los leñadores huían amedrentados á sus chozas; los pobres mujeres encendían cirios amarillos y farfullaban oraciones; algunas cabras abandonadas gemían bajo el ramaje de los árboles.
     Y la humildosa voz de la campana cabalgando sobre cada trueno, decía  llorando:
—¡Tan!...¡Taan!...¡Taaan!

VI

     De pronto un relámpago relumbro en la negrura como una serpiente de rubíes y claveles. La campana de la Ermita no sonó…

VII

     Se fugaron los nubes negras con sus vientos y sus truenos.
     La noche perfumada y húmeda sonreía  vaporosa en su esplendor de estrellas.
     Ya los pies de la pobre madre, de la pobre y delirante madre loca, descubrieron el cuerpo del niño muerto, bajo un beso dorado de la luna…


Jesús Balmori
El Renacimiento
Manila
24 de Noviembre de 1906

La Iglesia Vieja de Ermita

Vocabulario

Choza - hut
Teclear – to tap, type
Estremecer – to shake, shudder
Restallar – to crackle
Repicar – to ring out, peal
Fulgurar – to blaze, shine brightly
Retemblar – to tremble
Cabalgar – to ride
Negrura - blackness



Tuesday, July 10, 2012

Chavacano de Zamboanga



La semana pasada la reina Sofía de España viajó a la ciudad de Zamboanga. Durante su recorrido, los zamboangueños le agasajaban con canciones en chavacano. Me pregunto si ella entiende el idioma.

La reina Sofía de España en la ciudad de Zamboanga


Los que no saben piensan que el chavacano es un “español de tienda” o “broken spanish”.  Mi amiga de Zamboanga se enoja mucho cuando alguien le dice esas palabras. “El chavacano es bien semejante con espanyol, pero hinde este un copia lang de espanyol, tiene su distincto gramatica que ta sigui, contesta ella indignada y continua: “Siempre bien grande mi orgullo y respeto con mi lenguaje.”

Para comparar los dos idiomas y mostrar ejemplos, hice este video del Chavacano de Zamboanga, el cual contiene las grabaciones hechas por Antonio Quilis (La Lengua Española en Filipinas, 2008) con subtítulos en español.



Según Quilis, los chavacanohablantes se muestran muy orgullosos de su variedad lingüística. Los instruidos son conscientes de su origen, como mezcla de lenguas, pero no tienen ningún reparo en emplearlo, incluso en situaciones formales, y le tienen especial cariño. Un informante de Zamboanga decía: «Para nosotros, el chabacano es completo; el insertar una palabra de tagalo o bisayo no nos ofende, porque es tan bonito, ¿no?»

Zamboanga está considerada como "la ciudad latina de Asia" y el último bastión de este idioma. Sin embargo la invasión de palabras inglesas en el chavacano parece imparable. En el video de abajo, la periodista chavacana utiliza muchas palabras inglesas. 

Friday, June 8, 2012

La Oveja de Nathán (1922)



Este 12 de junio, se celebra el aniversario de la independencia de nuestro querido país. Así  he elegido una obra profundamente nacionalista para publicar en mi blog. La novela «La Oveja de Nathan » retrata el anhelo de la independencia de los filipinos.

La obra ha sido considerada por algún crítico  como la cumbre de la novela filipina en español. El escritor  Antonio Abad fue distinguido con el premio Zobel en 1929, y llamado el «Juan Valera filipino.»

He buscado este libro hace algún tiempo y no lo he podido encontrar en ningún sitio. Sólo he conseguido un fragmento de la novela. Con la excepción de los escritos de Rizal, es raro encontrar libros en castellano de autores filipinos  en las librerías locales, ni siquiera traducciones al inglés. Es una lástima que muchas obras hayan quedado olvidadas. El político Claro M. Recto dijo una vez: «La cultura española  y literatura en español forman parte  integrante de nuestra alma filipina y no podemos destruir ni prescindir de aquella sin destruir o desgarrar al mismo tiempo la nuestra.»

Aquí está el enlace de mi nueva entrada sobre el libro: Segunda Parte



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     Don Benito Claudio sonrió ante estas muestras de erudición . Inglaterra siquiera doraba la píldora de sus tenebrosas ambiciones, mientras que Alemania no sabía encubrir con el disfraz de la nobleza y del humanitarismo sus objetivos guerreros.  ¿Qué duda cabe de que las conquistas españolas han sido las más humanitarias, dentro las mudables normas de humanitarismo que cada edad se forjó para su propio uso? Pero el español tenía el grandísimo defecto de querer imponer su cultura a la fuerza, sin disfrazarla siquiera. La conquista española no eran avances de pulpo que succiona los jugos vitales de los pueblos a donde sus tentáculos llegaban. Al contrario, mientras Inglaterra y Alemania se nutren de sus colonias con una explotación despiadada, no dejando a los naturales ni siquiera la migaja de sus naturales recursos, España, al conquistar, mandaba toda su energía a los pueblos conquistados a través de los ignotos mares, como si quisiera transfundir lo mejor de su sangre en las venas de los organismos recién adquiridos. Por eso España quedó como desangrada y anémica, porque sus mejores hijos, los más aptos para la lucha, atravesaban el océano y creaban nuevos pueblos allí donde ponían la planta. ¿Qué duda cabe de que la conquista española tuvo también sus defectos? ¿Qué duda cabe de que a la sombra de su bandera y su civilización se cometieron grandes abusos, enormes crímenes? Pero corresponde  a las generaciones venideras juzgarla con más rectitud en el futuro, y en el balance de los valores, España ciertamente no saldrá perdiendo. Yo estoy calificado como un anti-español ; pero es que mi anti-españolismo no se basa en lo que España  hizo, que fue todo lo bueno que pudo hacer, sino sobre lo que los españoles, pudiendo, dejaron de hacer. España  pegó fuerte mientras pudo, y pegó porque tenía un látigo en la mano, pero mientras pegó, civilizó. Ahora, los modernos conquistadores parece que no pegan, pero tampoco civilizan. Chupan la sangre del nativo dejándole sin vida después de cierto  tiempo. Y si civilizan al indígena es con la mira de que, en lo futuro, sea un consumidor perpetuo de sus productos, creando en él necesidades ficticias y artificiales, convenciéndole  de que sus propias cosas son indignas de un hombre civilizado. De ese modo, si no llega a perder su libertad política, pierde irremisiblemente su libertad económica.

     Las naciones pequeñas, explotadas o despreciadas sistemáticamente durante la paz, han adquirido durante esta guerra importancia singular: se les consulta, se atisba con ansia sus ideas y pensamientos, hasta se las halaga y adula, procurando conquistar sus simpatías con la mira de añadir un combustible más a la inmensa hoguera de odios y violencias. ¡Oh sarcasmos de los sarcasmos! A los filipinos se les negaba incluso la capacidad de regirse por sí mismos, alegando que no podrían establecer un gobierno estable, y ya ellos, alucinados con la palabreja de fabricación aliada, se metían a combatir por la causa de una civilización que Estados Unidos se empeñaba en negarles.  Al pueblo americano se le ha mantenido  en la más completa ignorancia acerca de la verdadera situación de las Islas Filipinas, y cuando no ha sido posible ya ocultar la verdad, se ha intentado desfigurarla empleando para tal empresa los brochas infames de la mentira y de la calumnia, pintándonos un pueblo de salvajes cuya única vestimenta es el taparrabos; que somos incapaces de gobernarnos o entendernos, destruyéndonos mutuamente unos a otros, sin ideales ni homogeneidad de sentimientos y aspiraciones, sin lazos de unión  ni comunidad de intereses, refractarios además a toda ideas de civilización. Y el pueblo americano, que ve por los ojos de sus caudillos, se ha creído todas esas patrañas.  Para él resulta un crimen de lesa humanidad dejarnos abandonados a nuestra suerte. ¡Como si su patrón de gobierno fuese el mejor y más perfecto! ¡Como si cada pueblo no estuviese dotado de capacidad innata para regir sus propios destinos!

Antonio M. Abad
1922


El primer baño de los Filipinos en el agua de la civilización.