Cada
año cuando comienza el mes de agosto, el país conmemora «el mes del Idioma
Nacional» (Buwan ng Wikang Pambansa).
Irónicamente, muchos estudiantes piensan que sería prudente hablar inglés bien
que tagalo para avanzar en la sociedad filipina. A menudo los políticos que no
hablan inglés con fluidez han sido objeto de burla. El ex presidente Joseph
Estrada yel senador Lito Lapid
son buenos ejemplos.
Si enseñaran el castellano en las escuelas públicas, sería la cuarta
lengua para mucha gente después del idioma nativo de su provincia, y los dos
idiomas oficiales (tagalo e inglés).Es difícil dominar tres o más lenguajes igual de bien al mismo tiempo,y como casi cada filipino es
plurilingüe, es natural que muchas personas empleen elementos de varios idiomas
cuando hablan entre ellos. A través de las redes sociales en Internet, es muy
común leer comentarios en «taglish»,
el cual es la fusión de tagalo con inglés. Es interesante resaltar que la mezcla de idiomas no es un fenómeno
nuevo, porque durante el periodo colonial español, se hablaba un idioma criollo
de forma generalizada en Manila.
El
traje que representa esta lámina es exactamente el de una india elegante de
Manila. La peineta, la aguja del
pelo, y los anillos de oro de color; el payo
o sombrilla, el pañuelo de crespón;
la camiseta de piña o jusi; la saya de seda o cambaya, el tapis corto,
como lo usan las más elegantes, de seda de Baliuag, y la chinela bordada,
constituyen el verdadero traje de las indias acomodadas de Manila. Añadese a
esto un pañuelo de piña bordado que llevan en su mano, y se ponen en la cabeza
para ir a la Iglesia, recogiendo las puntas debajo de la barba.
No
carece de gracia el castellano que hablan y al que se da el nombre de
castellano de cocina, y el tonillo y suma languidez con que lo pronuncian. Duele conmigo este mi cabeza; dale usté con
de aquel su pañuelo; ¡como no!; ¡mas que! y sobre todo el, usté cuidao, son expresiones que dan una
idea del castellano que hablan los mestizos y los indios, no usando de genero
ni numero en los adjetivos y pronombres, como suceden en tagalo; así es que lo
mismo dicen este tijeras, y un punda por funda; además mudan casi
siempre la “f” en “p” y la “p” en “f”,
lo mismo que otras letras, diciendo por ejemplo Pilifino por Filipino, cape por café, cabayo por caballo, buerta por
vuelta. El yo, el, o usté cuidao, que
se aplica todo, que para todos sirve, es sumamente expresivo. ¿Harás esto? Yo cuidao; ¿Cuánto vale esto? Usté cuidao; procura
que no se vaya fulano, el cuidao, de
modo que esta sola palabra, según como se aplica y la entonación con que se pronuncia,
expresa todo un concepto, y sirve también para no decir nada que comprometa.
Pasear
por la Avenida Rizal era un placer del que disfrutaban los manileños en el
pasado. Este lugar, como la calle
Escolta, fue durante los años 50 y 60, el destino principal para ir de compras.
Aquí se podía encontrar tiendas de todo tipo, restaurantes, panciterías, y
librerías. Sobre todo, la llamada «Broadway Manileño» se conocía por sus teatros de estilo art deco.
Con la
construcción del metro elevado (LRT), la zona de la Avenida Rizal empeoró en vez de mejorar. Numerosos
establecimientos han abandonado este lugar y los teatros cerraron sus puertas.
La Avenida comenzó su decadencia y nunca se recuperó su antigua gloria. Los que no conocen el distrito, llegan asustados. Creen que el lugar está superpoblado, sucio y lleno de
carteristas.
Hoy en
día la mayoría de la gente se va a los megacentros comerciales para ir de
compras y entretenimiento.
La
Avenida Rizal es el escenario de
la siguiente selección. El autor
del cuento, Benigno del Río, fue galardonado con varios premios literarios,
incluyendo el Premio Zobel en 1936. Fue encarcelado por los japoneses durante la Segunda Guerra
Mundial. Escribió después dos obras acerca de sus experiencias: Siete Días en el Infierno y Estampas de La Ocupación.
Damián
era la persona más popular de la Avenida Rizal. Damián vendía periódicos y
participaciones del “sweepstakes” en la las abigarradas aceras de nuestro
“Broadway” manileño.
Damián
era un “medio ser.” Porque el popular vendedor del periódicos carecía de piernas. Andaba sobre un par de
patines. Damián había perdido sus dos piernas cuando trabajaba en una mina de
oro de Baguio. Una explosión de dinamita le llevó las extremidades y la
compañía le despidió con un par de miles de pesos, que el cojo invirtió
acertadamente.
Damián
tenía pocas necesidades. Era soltero y la poca renta que le producía su
capitalito, le bastaba para vivir. Pero no podía acostumbrarse a vivir hecho un
vago. Por eso se dedicó a la venta de diarios y loterías.
Damián,
como queda dicho, recorría las aceras de la avenida Rizal mañana, tarde y
noche. Le conocían en todas tiendas, restaurantes y cines. No era una belleza
masculinea, pero rebosaba por todo su ser una simpatía arrolladora. Por eso
vendía más diarios y participaciones que el resto de los vendedores de su
“zona”.
Damián,
el cojo, como le solían llamar, era algo poeta. En sus ratos de ocio solía leer
toda la literatura que caía en sus manos. Y escribía versos, que enviaba al Taliba, Liwayway y Sampaguita y demás
revistas de lenguaje tagalo. Y esto aumentaba unos peso más sus ingresos
mensuales. Escribía escudándose en un pseudónimo, pues temía que llegaran a
conocer su personalidad. Porque Damián siempre había sido muy tímido. Y la
desgracia había aumentado esta timidez.
El cojo
de la Avenida Rizal no había estado nunca enamorado. Ni aún cuando era un ser
completo. Pero un día aciago se cruzo en su vida una mujer. La primera y la
última. La vio entrar en un comercio japonés. Y ya no salió más en todo el día. Damián hizo las
correspondientes averiguaciones. Se llamaba Inday y trabajaba como despachadora
de la tienda japonesa.
Inday
no era guapa, pero tenía un cuerpo espléndido y lo que los americanos llaman
“it,” atracción. Dentro de su modestia, vestía con elegancia y tenía una
sonrisa encantadora, sonrisa que cautivó al cojo.
Damián
se conformaba con ver a Inday entrar y salir de la tienda. Tenía presente las
horas que abría y cerraba el comercio japonés y no faltaba un día para
contemplar a la mujer que se había adueñado de su corazón. Y el pobre cojo
sufría en silencio su tragedia. Hasta el día que vio por primera vez a Inday,
la falta de piernas no le había preocupado mucho. Pero ahora ya era distinto. ¡Si
él tuviera piernas!...
Si
Damián tuviera las extremidades que había perdido en la mina, Inday llegaría a
ser suya. pero un “medio ser,” como él era, no podía conquistar el corazón de
Inday, ni el de ninguna otra mujer. Y por primera vez en su vida, Damián se
sintió desgraciado. Y lloró, lloro amargamente su desventura, su desgracia.
Para mitigar
un poco su tragedia, compuso versos, muchos versos, y se los dedicó a todos a
Inday. Y eran tan bellos sus versos, que llamaron la atención y le pagaron
mucho más por ellos. Aquellos versos salían del corazón sangrante del pobre
Damián el cojo.
Inday
recibió los versos que le mandaba Damián. Los primeros no los leyó. ¡ Es tan
cursi eso de leer versos en estos tiempos! Pero los recibía tan a menudo, que
despertaron su interés. Y los leyó. Y le gustaron a Inday. Y se interesó por su
autor. pero ¿quién era? ¿Porqué no se presentaba?
Inday
se ilusionó por su admirador desconocido. Se lo imaginaba joven, guapo e
inteligente. Porque aquellos versos no los podía escribir otra persona que no
fuera así. ¡Qué bellas eran aquellas poesías! ¡Y cómo debía de quererla su
autor! Y por mas pesquisas que hizo, no dio con su enamorado anónimo.
La semana
pasada, mientras comía con mi barcada en un restaurante español, les dije a mis amigos que escribo un
blog en español.
Mi foto del restaurante español «Alba»,
ubicado en la Calle Tomas Morato, Ciudad Quezón.
Mis
amigos me miraban como si estuviera loco, pero antes de que pudieran soltar la
risa, yo dije: — Necesito escribir en español para no olvidar cómo se usa la
gramática o la ortografía. Es mucho más complicado escribir que hablar.
Mis
amigos se portaban como chiflados, como si fuera lo más gracioso que hubieran
oído en su vida. Respondió mi
amigo: —Te haces muy kastila y todo
ese rollo.
—¡Ang yabang! Los hispanohablantes aquí
son una bola de fanfarrones, agregó mi otro amigo, con una risilla.
¿A
quién le gusta que le digan «mayabang»?
Digo, ni siquiera a los Ayalas ni a otros hispano-filipinos les gusta que les
digan elitista o presumido. El castellano es percibido negativamente por muchos
filipinos, como el lenguaje de los muy ricos o los pretenciosos que quieren
hacerse pasar por personas de la clase alta o de sangre española. Esa gente se llama «Doña Victorina», el nombre
de una personaje en la novela Noli Me
Tangere de José Rizal.
La
siguiente declaración, ya sé que parece que la estoy inventado, pero José Rizal
la escribió en su novela El
Filibusterismo: — el español nunca será lenguaje general en
las Filipinas, y el pueblo nunca lo hablará. Por supuesto es una novela y,
por tanto, ficción, pero tuvo impacto considerable en la sociedad filipina en
la década de 1890.
Hay que
ver esto en contexto, porque por aquel entonces ya existía un creciente
descontento contra el gobierno colonial, que culminó en la revolución filipina
de 1896. Para los ilustrados, el cáncer social que afligía el país era la
frailocracia. La mayoría de los habitantes no hablaban castellano, por
consiguiente, no podían comunicarse con los autoridades coloniales sin la
mediación del eclesiástico, y viceversa. Así, los frailes mantenían su poder en Filipinas por medio
del control estricto del castellano.
Rizal
pensaba que el castellano como el idioma común podría unir a todos los filipinos, y fomentar una relación
más directa con el gobierno español, pero también la adopción del castellano
traería consecuencias no deseadas.
El Filibusterismo - La segunda novela del José Rizal.
¿A qué
venís ahora con vuestra enseñanza del castellano, pretensión á que sería ridícula
si no fuese de consecuencias deplorables? Queréis añadir un idioma más á los
cuarenta y tatitos que se hablan en las islas para entenderos cada vez
menos!...
—Al
contrario, repuso Basilio; si el conocimiento del castellano nos puede unir al
gobierno, en cambio puede unir también á todas las islas entre sí!
—¡Error
craso! interrumpió Simoun; os dejáis engañar por grandes palabras y nunca vais
al fondo de las cosas á examinar los efectos en sus últimas manifestaciones. El
español nunca será lenguaje general en el país, el pueblo nunca lo hablará
porque para las concepciones de su cerebro y los sentimientos de su corazón no
tiene frases ese idioma: cada pueblo tiene el suyo, como tiene su manera de
sentir. ¿Qué vais á conseguir con el castellano, los pocos que lo habéis de
hablar? Matar vuestra originalidad, subordinar vuestros pensamientos á otros
cerebros y en vez de haceros libres haceros verdaderamente esclavos! Nueve por
diez de los que os presumís de ilustrados, sois renegados de vuestra patria. El
que de entre vosotros habla ese idioma, descuidado tal manera el suyo que ni lo
escribe ni lo entiende y ¡cuántos he visto yo. que afectan no saber de ello una
sola palabra! Por fortuna tenéis un gobierno imbécil. Mientras la Rusia para
esclavizar á la Polonia le impone el ruso; mientras la Alemania prohíbe el
francés en las provincias conquistadas, vuestro gobierno pugna por conservaros
el vuestro y vosotros en cambio, pueblo maravilloso bajo un gobierno increíble,
vosotros os esforzáis en despojaros de vuestra nacionalidad! Uno y otro os
olvidáis de que mientras un pueblo conserve su idioma, conserva la prenda de su
libertad, como el hombre su independencia mientras conserva su manera de
pensar. El idioma es el pensamiento de los pueblos. Felizmente vuestra
independencia está asegurada: las pasiones humanas velan por ella..,!
Pancho Magalona como «Simoun»
en la película El Filibusterismo (1962).
Nos complace comunicar la
creación de una coalición de diversos portales hispanistas de internet con la
finalidad de elaborar este documento conjunto que expone un consenso de mínimos
en donde mostramos nuestra voluntad de cooperación en favor de un mejor
entendimiento entre las diferentes posturas existentes en la red. Nuestro
colectivo se ha dado a conocer con el nombre de Liga Hispánica y engloba a diez
dominios diferentes que convergen en el fomento y la difusión del hispanismo a
través de internet:
Tras un intenso y largo proceso
de diálogo en donde hemos buscado acercar posiciones se ha logrado alcanzar un
acuerdo de mínimos constituido por los siguientes cuatro epígrafes:
— Consideramos que la identidad
hispana es esencialmente un concepto cultural
— Reivindicamos la reunificación
político-territorial de la Hispanidad
— Nos enorgullecemos de nuestras
raíces hispánicas
— Condenamos los postulados de la
Leyenda Negra por difundir múltiples mentiras sobre la historia de la
Hispanidad en favor de sus detractores
Deseamos transmitir a la
comunidad internauta de índole hispano nuestro compromiso por fomentar
proyectos conjuntos que contribuyan a la divulgación y protección de nuestra
cultura. Finalizamos esta declaración conjunta mostrando el emblema de nuestra
coalición con el objetivo de facilitar la identificación visual de la Liga Hispánica:
El mes
pasado yo estuve de vacaciones en San Francisco. La ciudad es conocida por su belleza pero, sobre todo, por
sus destinos turísticos, incluyendo el puente Golden Gate, los tranvías, y su
arquitectura victoriana. La plaza principal
es llamada «Union Square», ubicada en pleno centro de la ciudad, y es la zona
comercial más conocida. Se encuentra allí un gran monumento que preside la
plaza y que conmemora la victoria del almirante Dewey en la bahía de Manila
durante la guerra entre España y Estados Unidos en 1898.
Union Square. Foto tomada
en abril de 2013.
Siendo
tantos los filipinos que se instalaron en el área de la Bahía de San Francisco,
no es raro oír tagalo en las calles y tiendas de la ciudad. De hecho, la ciudad
cercana de Daly City, los filipinos constituyen al menos 30% de la población. Es, por tanto, sorprendente que muchos
hijos de inmigrantes filipinos no sean bilingües. Muy a menudo los padres hablan
con sus hijos en inglés y los niños suelen contestarles en ese idioma, y dejan
de hablar tagalo (o su idioma nativo). Con el paso del tiempo, los «Fil-Americans» pierden el
dominio de su lengua natal y terminan por utilizar sólo el inglés.
A mi
prima, por ejemplo, luego de tantos años lejos de Filipinas, se le esta
olvidando el tagalo. Ella no habla español tampoco, a pesar de que vive con su
abuela, quien es una perfecta castellanohablante.
Lo
lamentable es que sabemos las ventajas de ser bilingüe o trilingüe. Pero enseñar
o no a sus hijos más de un idioma sólo depende de usted. ¿Quién lo va a hacer?
El gobierno, no.
En 1930,
Rafael Palma escribió en el periódico «Voz Española» sobre los beneficios de la
conservación de la lengua española al lado del inglés y el idioma nativo. Fue el autor de
varios libros, entre ellos «Biografía de Rizal», que fue traducido al inglés y
publicado bajo el título «Pride of the Malay Race» en 1949. Este escritor y
periodista fue elegido senador en 1916, y nombrado el cuarto presidente de la Universidad de
Filipinas en 1925.
La mentalidad de la Raza como resultado de la fusión de culturas e idiomas La conservación de la
lengua española al lado de la inglesa y de una autóctona no es un obstáculo
para el desenvolvimiento de una cultura nacional vigorosa y característica. Así
como el río es más rico cuando recibe su caudal de diversos afluentes, así la
cultura nacional es más extensa y variada cuando se surte de manantiales de
distinto origen.
Aunque desde el punto
de vista político se pueda decir que es y ha sido desafortunado y hasta
desastroso que el pueblo filipino haya salido de la soberanía española para
caer bajo la soberanía de los Estados Unidos, sin embargo, considerado este
incidente histórico en sus aspectos lingüístico y cultural, puede dar lugar a
resultados favorables, si nosotros sabemos aprovechar las oportunidades que nos
brinda tanto la cultura española como la anglo-sajona para la formación de una
mentalidad propia.
Del mismo modo que se ha
comprobado que no existen razas puras, tampoco existe una cultura pura y
exclusiva. La cultura de un pueblo se desarrolla por el contacto con otros
pueblos y la superposición o conglomeración de los elementos de cultura ajenos
con los propios es lo que favorece el incremento y enriquecimiento de la
cultura nacional.
Por este motivo, tanto
aquellos que han recibido su educación bajo la influencia de la lengua inglesa,
como los que se educaron bajo la influencia española no deben mirarse como
enemigos ni considerarse los unos superiores o más aventajados que los otros,
pues que estas dos corrientes de cultura podrán bifurcarse por algún tiempo
pero a la larga, cuando hayan sido asimiladas en el alma de la raza, volverán a
unirse desaguando en un mismo cauce y mezclándose en un mismo lecho para formar
la cultura típicamente filipina.
Rafael Palma
Presidente de la Universidad de Filipinas y de la Academia Hispano-Filipino
Estaba
hojeando un viejo álbum de fotos, cuando me encontré una fotografía sepia de
los familiares de mi bisabuela.
El sofá
de madera pertenece ahora a mi madre, pero nuestra casa ancestral ya no existe.
El mueble antiguo parece pequeño y tiene espacio para dos personas, o tres personas pero muy apretadas.
— Las personas de antes eran más pequeñas
que las de ahora — explicó mamá.
A veces me pregunto cómo era la vida antes de
la segunda guerra mundial.
En
algún lado leí que en la década de los treinta la esperanza de vida era de 37.5
años. No es de extrañar que te consideraran «muy viejo» si llegabas a los 60
años, como en el cuento «Cuando los Dioses Lloran». La autora misma murió joven con sólo 45 años de edad.
Evangelina
Guerrero nació en Quiapo en 1904. Combinó su pasión por la escritura con
trabajos periodísticos, y colaboró
en los periódicos «La Opinión» y «La Vanguardia» y la revista «Excelsior». Ganó
el Premio Zobel de 1935 por su colección de versos y prosas líricas titulado
«Kaleidoscopio Espiritual» En 1947, fue la primer mujer elegida para la
Academia de la lengua, pero ella declinó la oferta. Su padre era el gran poeta
Fernando Ma. Guerrero
La tía Valentina
dormía . Las chicas se cuidaban mucho de no turbar su reposo. Nada la enfurrupaba
tanto como el que se le estropease el sueño.
Sobre el terciopelo
rojo oscuro del sillón, resaltaba la blancura de su rostro y de sus carnes aún
tersas. Las manos, cuajadas de pedrería, tenían transparencias de lirio. La tía
Valentina, ególatra frenética, había llegada a los sesenta años triunfante. Los
dioses protegían la juventud de aquel cuerpo que, aparentemente, se conservaba
fuerte y hermoso.
Todas las mañanas, al
levantarse del lecho, frente al espejo, escrudiñaba su rostro en el que ni una
arruga se había atrevido a dibujar la tristeza de sus surcos. Los labios,
rosados como los de una niña, descubrían al entreabrirse la chispeante armonía
de sus dientes sanos. El único grito traidor del enemigo lo había ahogado en el
secreto de su alcoba, santuario inaccesible en el que solamente Mónica, la
vieja doncella, era permitida. Le era fiel como un perro y guardaba con un celo
intenso los secretos de su señora. Solamente ella sabía que Valentina, si no se
tiñese el cabello, lo llevaría completamente cano, sin una sola hebra negra. Cuando,
a las preguntas de los indiscretos, de cómo se conservaba tan bien, Valentina
respondía sonriendo que nada más que con un buen sueño y las duchas frías.
Mónica sabía que mentía con un
aplomo admirable. Porque nada temía ella tanto como un chorro de agua fresca.
¡Agua fría! ¡Y el reuma que la mataba! La sirvienta, y nadie más que ella,
sabía de los sujeciones de su ama al famoso e indispensable pediluvio, antes
del descanso nocturno. ¡Cómo sabían sus manos aliviar el dolor de aquella carne
dócil a los masajes y a los linimentos!
Valentina,
gustaba de verse rodeada siempre de caras bonitas, de la alegría retozona de
todo lo que es realmente joven y procuraba tener a su lado a las sobrinas
solteras. Y como nunca había tenido una niña suya, todo su afán de embellecimiento
y de cuidado lo cifró en sí misma y, algo también, en las chicuelas locas que
le llenaban la casa de risas y de charla de jilguero cantarín. Mónica era el blanco de las travesuras
de éstas. Cuántas veces se sintió abrazada de súbito por unos brazos traviesos:
dos, cuatro, seis, ocho manos que se posaban sobre sus hombros y su espalda
para zarandearla vivamente entre giros. Ella soltaba el pollo destripado y,
entre aspavientos y murmuraciones, se zafaba de ellas poniendo el grito en el
cielo.
Otras veces se acercaban a
ella, sigilosamente, y vertían en su oído la pregunta que la sacaba de sus
casillas: “Dinos la verdad, querida, ¿cómo te las arreglas para que Pedro, el
carbonero, pueda besarte a todas horas?”
¡Se armaba la de Troya! Mónica,
hecha un basilisco — siempre había sido la campeona más entusiasta del celibato
— cogía la escoba y corría tras las revoltosas tratando en vano de arremeter
contra ellas.
Al desenfreno de la carrera
y al ruido de las voces, acudía Valentina.
— ¿Qué es eso, criaturas? Y tú ¿qué palma brava te
traes entre manos?
— ¿Qué quiere usted que sea? ¡Las niñas, señora, las
niñas que me…! jadeante, sin aliento, Mónica se quedaba sin palabras y, dando
la media vuelta, se largaba a la cocina.
Valentina, tratando de mostrarse seria,
reprendía a las locuelas peo, como descendiendo a cierta complicidad con ellas,
terminaba diciendo:
— Niñas, no seáis así. La pobre Mónica está vieja.
¡Está muy vieja! ¡Está muy vieja la pobre!
La “pobre Mónica” tenía la
misma edad de Valentina.
El
presidente Elpidio Quirino recibió una cálida acogida en Madrid durante su
visita en 1951. En la terminal aérea, el presidente fue recibido con honores
por el Generalísimo Francisco Franco. En su discurso pronunciado en la cena de
gala, el Caudillo, recordó los fuertes vínculos que unen a Filipinas y España.
«Cerca
de cuatro siglos vivieron nuestros pueblos unidos en el mismo seno familiar, cuatro
siglos de convivencia no pueden ser borrados por medio de ausencia, en que pese
al apartamiento material que entonces representaba la distancia geográfica que
nos separaba, los pueblos español y filipino conservaron los lazos
indestructibles de la fe y de la familia. 1 »
La histórica visita del presidente Quirino a España (octubre de 1951).
El
presidente Elpidio Quirino, como todos los anteriores presidentes de Filipinas,
hablaba español con fluidez. Durante la década de 1950, varios líderes
prominentes, incluidos
vicepresidente Fernando López, senador Claro M. Recto, senador José C. Zulueta,
y otros senadores, eran hispanohablantes.
Sin
embargo, fue evidente que el idioma español se encontró moribundo en las islas.
El censo reveló que la población total era de 19,234,182, y el castellano era
hablado por menos de 2 %; el inglés 37 %; y al menos cinco millones de
filipinos no hablaron ningún idioma oficial (tagalo, inglés, y español). De los
más de 50 periódicos en español antes de la segunda guerra mundial, sólo el Voz de Manila seguía publicando pero
apenas sobrevivía, a pesar de la lealtad de sus lectores existentes. 2 El
otro periódico español La Opinión
había dejado de publicarse. Novelas españolas, como la obra balmoriana Los pájaros de fuego, no se publicaron
por su falta de rentabilidad.
En el
julio de 1952, la revista
Cuadernos Hispanoamericanos3publicó:
«Ya
estábamos un poco hartos de toparnos con bastantes y buenos universitarios
filipinos, con apellidos bellamente españolas como Mañosa, Roldán, Alcántara y
De los Santos, y que, sin embargo, apenas si chapurreaban algún que otro
vocablo en lengua castellana. ¿Qué habrá ocurrido allí, en las lejanas Islas
Filipinas? El inglés norteamericanizado de unos y el inglés perfectamente
inglés de otros daban pronta respuesta a esta dolorosa inquisición. El
castellano, idioma consonante con la espiritualidad hispánica del pueblo
filipino, estaba condenado a desaparecer en menos de cincuenta años, alejado de
la enseñanza pública y privada por leyes implacables; prohibido casi como medio
público de comunicación durante el medio siglo de dictado yanqui.»
La
lengua española era hablado principalmente por la clase alta y también por la
vieja clase educada (los que reciben educación bajo la influencia española).
Constituían un grupo de familias ricas y poderosas. Como el español se iba
perdiendo poco a poco, se tomó la decisión de enseñarlo en las escuelas. El
secretario de educación, José Romero, escribió:
«Desde
hace más de cincuenta años, se ha venido y se viene gastando millones y
millones de pesos para la enseñanza del inglés y últimamente también para el
tagalo. Por otro lado, el Congreso de la República ha aprobado ya cuatro leyes
referentes al idioma español. Son la Ley Sotto 4, relativa a la
enseñanza del castellano en las escuelas secundarias; la Ley Magalona 5que
dispone la enseñanza obligatoria de dicha lengua en los colegios y universidades;
la Ley 1881 o Ley Cuenco6, que amplia dicha enseñanza obligatoria
prescribiéndola para las Facultades de Derecho, Educación, Comercio, Artes
Liberales y Servicio Extranjeras; y finalmente, la llamada “Medical Act of 1959”, que extiende la
aplicación de la Ley Cuenco a la Facultad de Medicina. En una palabra, la
Constitución y el Congreso reconocen y aprueban la convivencia de los tres
lenguajes en nuestro país.»7
"Obra Edita por el Departamento de Educación"
Manila 1966
Los siguientes
son los mensajes de los presidentes a favor de español.
Presidente
Manuel L. Quezon (1935-1944)
«El
idioma español es el que nos liga a los pueblos hispánicos si tenemos la
prudencia y el patriotismo de conservarlo, no por considerar que para ser buen
filipino debemos amar a España, sino porque para ser buen filipino, debe amarse
todo aquello que sirve para fortalecer a Filipinas y asegurar su independencia
y tranquilidad.»
Presidente Elpidio Quirino (1948-1953)
«España
nos dio ante todo el rico y armonioso idioma español, que fue nuestro poderoso
factor de enlace y comunicación con la cultura y la civilización del mundo
exterior, llenó de las páginas de nuestra literatura en sus más bellas manifestaciones, y, aún ahora, es el
idioma con que rezamos para pedir a Dios la gracia y el aliento para las
grandes empresas del hoy y mañana.»
Presidente
Carlos García (1957-1961)
«Fervoroso
creyente, por un lado, en la pervivencia lenguaje español en nuestro país,
considerado como una las bases más firmes de la cultura que nos honra y
distingue, y por otro, teniendo en cuenta que nuestra historia nacional está
escrita en dicho idioma, y que es el lenguaje en que escribieron nuestros
caudillos, los próceres del pensamiento filipino, los héroes y mártires de
nuestro glorioso ayer, creo un deber de justicia y de gratitud fomentarlo y conservarlo
para la posteridad.»
Presidente
Diosdado Macapagal (1961-1965)
«Es
innecesario, a mi juicio, subrayar la importancia que tiene para el presente y
el futuro de nuestra cultura y nuestra vida internacional, el mantener vivo y
fecundo el idioma español que forma parte integrante, y no ciertamente pequeña,
del sacrosanto llegado de nuestros mayores. La legislación vigente para el efecto y la existencia
misma de una División de Español y Cultura en el Departamento de Educación constituyen prueba suficiente de esa
importancia que damos los filipinos a la lengua filipina para llevar a cabo su
patriótica labor, cuya plena fructificación estamos procurando con sincero afán
y sostenido esfuerzo.»
Todos
sabemos que ocurrió después. A pesar de los esfuerzos desplegados en los años
50 y 60, el número de los hispanohablantes siguió disminuyendo. Por último, el
español dejó de ser lengua oficial y se eliminó de la enseñanza estatal desde 1987 con la nueva constitución
que se redacto tras la caída del régimen Marcos. A pesar de lo que algunos historiadores decían, el primer Presidente de la República, Emilio Aguinaldo, hablaba español. Referencias:
1. La Vanguardia. La estancia con que honra
a España el Presidente Filipino. 5 de octubre de 1951.
2.
Keith Whinnom. Spanish in the Philippines. Journal
of Oriental Studies. January 1954.
The Voz de Manila is the only
surviving Spanish daily. It is driving its proprietors into bankruptcy and
cannot now afford a news-service of its own. By special arrangement with the
other English newspapers it reprints translation of news items and articles a
day or more after they appear in other papers. It carries advertisement in
English and is badly printed, with English type, and on poor paper.
3. Cuadernos Hispanoamericanos. El Español
obligatorio en la Enseñanza Filipina. Julio de 1952.
4. Republic Act No. 343 (Sotto Law), approved on 26 February
1949. Includes the teaching o Spanish as one of the possible subjects in all
the high schools, either public or private. The Secretary of Education “shall take the necessary stops to
comply with this provision as soon as possible”
5. Republic Act No. 709 (Magalona Law) approved on 5 June
1952. The teaching of Spanish is made compulsory in all public and private
universities and collages and all students are required to complete 12 units at
least in this subject. No college course is to be initiated or continued in any
public or private collage or university unless Spanish is included in its
curriculum
6. Republic Act No. 1881 (Cuenco Law). Approved on 22 June
1957. Amends Article 1 of Act No. 709 by increasing to 24 the number of Spanish
units required by students to complete their Studies in Law, Commerce, Liberal
Arts, Foreign Service and Education.
It is provided that the 24 units shall include the teaching of the
original Spanish version of various Philippine works, such as the Memorías de la Revolución Filipina of
Mabini, the speeches of the Congress of Malolos, and the great poems of
José Rizal, Cecilio Apóstol, Jesús
Balmori, Manuel Bernabé and other notable poets.
7.José
E. Romero. Secretario de Educación. Manila, 12 de Octubre de 1960