Friday, August 16, 2013

India de Manila (1847)



Cada año cuando comienza el mes de agosto, el país conmemora «el mes del Idioma Nacional» (Buwan ng Wikang Pambansa). Irónicamente, muchos estudiantes piensan que sería prudente hablar inglés bien que tagalo para avanzar en la sociedad filipina. A menudo los políticos que no hablan inglés con fluidez han sido objeto de burla. El ex presidente Joseph Estrada y  el senador Lito Lapid son buenos ejemplos.


Si enseñaran el castellano en las escuelas públicas, sería la cuarta lengua para mucha gente después del idioma nativo de su provincia, y los dos idiomas oficiales (tagalo e inglés).  Es difícil dominar tres o más lenguajes igual de bien al mismo tiempo,  y como casi cada filipino es plurilingüe, es natural que muchas personas empleen elementos de varios idiomas cuando hablan entre ellos. A través de las redes sociales en Internet, es muy común leer comentarios en «taglish», el cual es la fusión de tagalo con inglés.  Es interesante resaltar que la mezcla de idiomas no es un fenómeno nuevo, porque durante el periodo colonial español, se hablaba un idioma criollo de forma generalizada en Manila.

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El traje que representa esta lámina es exactamente el de una india elegante de Manila. La peineta, la aguja del pelo, y los anillos de oro de color; el payo o sombrilla, el pañuelo de  crespón; la camiseta de piña o jusi; la saya de seda o cambaya, el tapis corto, como lo usan las más elegantes, de seda de Baliuag, y la chinela bordada, constituyen el verdadero traje de las indias acomodadas de Manila. Añadese a esto un pañuelo de piña bordado que llevan en su mano, y se ponen en la cabeza para ir a la Iglesia, recogiendo las puntas debajo de la barba.


No carece de gracia el castellano que hablan y al que se da el nombre de castellano de cocina, y el tonillo y suma languidez con que lo pronuncian. Duele conmigo este mi cabeza; dale usté con de aquel su pañuelo; ¡como no!; ¡mas que! y sobre todo el, usté cuidao, son expresiones que dan una idea del castellano que hablan los mestizos y los indios, no usando de genero ni numero en los adjetivos y pronombres, como suceden en tagalo; así es que lo mismo dicen este tijeras, y un punda por funda; además mudan casi siempre la “f” en “p” y la “p” en “f”,  lo mismo que otras letras, diciendo por ejemplo Pilifino por Filipino, cape por café, cabayo por caballo, buerta por vuelta. El yo, el, o usté cuidao, que se aplica todo, que para todos sirve, es sumamente expresivo. ¿Harás esto? Yo cuidao; ¿Cuánto vale esto? Usté cuidao; procura que no se vaya fulano, el cuidao, de modo que esta sola palabra, según como se aplica y la entonación con que se pronuncia, expresa todo un concepto, y sirve también para no decir nada que comprometa. 

José Honrato Lozano 
Álbum Vistas de las Yslas Filipinas
1847

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Saturday, July 20, 2013

Damián, el Cojo (1940)




Pasear por la Avenida Rizal era un placer del que disfrutaban los manileños en el pasado.  Este lugar, como la calle Escolta, fue durante los años 50 y 60, el destino principal para ir de compras. Aquí se podía encontrar tiendas de todo tipo, restaurantes, panciterías, y librerías. Sobre todo, la llamada «Broadway Manileño» se conocía  por sus teatros de estilo art deco.

Con la construcción del metro elevado (LRT),  la zona de la Avenida Rizal empeoró en vez de mejorar. Numerosos establecimientos han abandonado este lugar y los teatros cerraron sus puertas. La Avenida comenzó su decadencia y nunca se recuperó su antigua gloria.  Los que no conocen el distrito, llegan  asustados.  Creen que el lugar está superpoblado, sucio y lleno de carteristas.

Hoy en día la mayoría de la gente se va a los megacentros comerciales para ir de compras y entretenimiento.


La Avenida Rizal  es el escenario de la siguiente selección.   El autor del cuento, Benigno del Río, fue galardonado con varios premios literarios, incluyendo el Premio Zobel en 1936.  Fue encarcelado por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Escribió después dos obras acerca de sus experiencias: Siete Días en el Infierno y Estampas de La Ocupación

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Damián era la persona más popular de la Avenida Rizal. Damián vendía periódicos y participaciones del “sweepstakes” en la las abigarradas aceras de nuestro “Broadway” manileño.

Damián era un “medio ser.” Porque el popular vendedor  del periódicos carecía de piernas. Andaba sobre un par de patines. Damián había perdido sus dos piernas cuando trabajaba en una mina de oro de Baguio. Una explosión de dinamita le llevó las extremidades y la compañía le despidió con un par de miles de pesos, que el cojo invirtió acertadamente.

Damián tenía pocas necesidades. Era soltero y la poca renta que le producía su capitalito, le bastaba para vivir. Pero no podía acostumbrarse a vivir hecho un vago. Por eso se dedicó a la venta de diarios y loterías.

Damián, como queda dicho, recorría las aceras de la avenida Rizal mañana, tarde y noche. Le conocían en todas tiendas, restaurantes y cines. No era una belleza masculinea, pero rebosaba por todo su ser una simpatía arrolladora. Por eso vendía más diarios y participaciones que el resto de los vendedores de su “zona”.

Damián, el cojo, como le solían llamar, era algo poeta. En sus ratos de ocio solía leer toda la literatura que caía en sus manos. Y escribía versos, que enviaba al Taliba, Liwayway y Sampaguita y demás revistas de lenguaje tagalo. Y esto aumentaba unos peso más sus ingresos mensuales. Escribía escudándose en un pseudónimo, pues temía que llegaran a conocer su personalidad. Porque Damián siempre había sido muy tímido. Y la desgracia había aumentado esta timidez.



El cojo de la Avenida Rizal no había estado nunca enamorado. Ni aún cuando era un ser completo. Pero un día aciago se cruzo en su vida una mujer. La primera y la última. La vio entrar en un comercio japonés.  Y ya no salió más en todo el día. Damián hizo las correspondientes averiguaciones. Se llamaba Inday y trabajaba como despachadora de la tienda japonesa.

Inday no era guapa, pero tenía un cuerpo espléndido y lo que los americanos llaman “it,” atracción. Dentro de su modestia, vestía con elegancia y tenía una sonrisa encantadora, sonrisa que cautivó al cojo.

Damián se conformaba con ver a Inday entrar y salir de la tienda. Tenía presente las horas que abría y cerraba el comercio japonés y no faltaba un día para contemplar a la mujer que se había adueñado de su corazón. Y el pobre cojo sufría en silencio su tragedia. Hasta el día que vio por primera vez a Inday, la falta de piernas no le había preocupado mucho. Pero ahora ya era distinto. ¡Si él tuviera piernas!...

Si Damián tuviera las extremidades que había perdido en la mina, Inday llegaría a ser suya. pero un “medio ser,” como él era, no podía conquistar el corazón de Inday, ni el de ninguna otra mujer. Y por primera vez en su vida, Damián se sintió desgraciado. Y lloró, lloro amargamente su desventura, su desgracia.

Para mitigar un poco su tragedia, compuso versos, muchos versos, y se los dedicó a todos a Inday. Y eran tan bellos sus versos, que llamaron la atención y le pagaron mucho más por ellos. Aquellos versos salían del corazón sangrante del pobre Damián el cojo.

Inday recibió los versos que le mandaba Damián. Los primeros no los leyó. ¡ Es tan cursi eso de leer versos en estos tiempos! Pero los recibía tan a menudo, que despertaron su interés. Y los leyó. Y le gustaron a Inday. Y se interesó por su autor. pero ¿quién era? ¿Porqué no se presentaba?

Inday se ilusionó por su admirador desconocido. Se lo imaginaba joven, guapo e inteligente. Porque aquellos versos no los podía escribir otra persona que no fuera así. ¡Qué bellas eran aquellas poesías! ¡Y cómo debía de quererla su autor! Y por mas pesquisas que hizo, no dio con su enamorado anónimo.


Benigno G. del Río
Prejuico de Raza
Manila. 1940

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Wednesday, June 12, 2013

¿Qué vais á conseguir con el castellano, los pocos que lo habéis de hablar? (1891)


La semana pasada, mientras comía con mi barcada en un restaurante español,  les dije a mis amigos que escribo un blog en español.

Mi foto del restaurante español «Alba»,
ubicado en la Calle Tomas Morato, Ciudad Quezón.


Mis amigos me miraban como si estuviera loco, pero antes de que pudieran soltar la risa, yo dije: — Necesito escribir en español para no olvidar cómo se usa la gramática o la ortografía. Es mucho más complicado escribir que hablar.

Mis amigos se portaban como chiflados, como si fuera lo más gracioso que hubieran oído en su vida.  Respondió mi amigo: —Te haces muy  kastila y todo ese rollo.

—¡Ang yabang! Los hispanohablantes aquí son una bola de fanfarrones, agregó mi otro amigo, con una risilla.

¿A quién le gusta que le digan «mayabang»? Digo, ni siquiera a los Ayalas ni a otros hispano-filipinos les gusta que les digan elitista o presumido. El castellano es percibido negativamente por muchos filipinos, como el lenguaje de los muy ricos o los pretenciosos que quieren hacerse pasar por personas de la clase alta o de sangre española. Esa gente se llama «Doña Victorina», el nombre de una personaje en la novela Noli Me Tangere de José Rizal.

La siguiente declaración, ya sé que parece que la estoy inventado, pero José Rizal la escribió en su novela El Filibusterismo: —  el español nunca será lenguaje general en las Filipinas, y el pueblo nunca lo hablará. Por supuesto es una novela y, por tanto, ficción, pero tuvo impacto considerable en la sociedad filipina en la década de 1890.

Hay que ver esto en contexto, porque por aquel entonces ya existía un creciente descontento contra el gobierno colonial, que culminó en la revolución filipina de 1896. Para los ilustrados, el cáncer social que afligía el país era la frailocracia. La mayoría de los habitantes no hablaban castellano, por consiguiente, no podían comunicarse con los autoridades coloniales sin la mediación del eclesiástico, y viceversa.  Así, los frailes mantenían su poder en Filipinas por medio del control estricto del castellano.

Rizal pensaba que el castellano como el idioma común podría unir a todos  los filipinos, y fomentar una relación más directa con el gobierno español, pero también la adopción del castellano traería consecuencias no deseadas.

El Filibusterismo - La segunda novela del José Rizal.

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¿A qué venís ahora con vuestra enseñanza del castellano, pretensión á que sería ridícula si no fuese de consecuencias deplorables? Queréis añadir un idioma más á los cuarenta y tatitos que se hablan en las islas para entenderos cada vez menos!...

—Al contrario, repuso Basilio; si el conocimiento del castellano nos puede unir al gobierno, en cambio puede unir también á todas las islas entre sí!

—¡Error craso! interrumpió Simoun; os dejáis engañar por grandes palabras y nunca vais al fondo de las cosas á examinar los efectos en sus últimas manifestaciones. El español nunca será lenguaje general en el país, el pueblo nunca lo hablará porque para las concepciones de su cerebro y los sentimientos de su corazón no tiene frases ese idioma: cada pueblo tiene el suyo, como tiene su manera de sentir. ¿Qué vais á conseguir con el castellano, los pocos que lo habéis de hablar? Matar vuestra originalidad, subordinar vuestros pensamientos á otros cerebros y en vez de haceros libres haceros verdaderamente esclavos! Nueve por diez de los que os presumís de ilustrados, sois renegados de vuestra patria. El que de entre vosotros habla ese idioma, descuidado tal manera el suyo que ni lo escribe ni lo entiende y ¡cuántos he visto yo. que afectan no saber de ello una sola palabra! Por fortuna tenéis un gobierno imbécil. Mientras la Rusia para esclavizar á la Polonia le impone el ruso; mientras la Alemania prohíbe el francés en las provincias conquistadas, vuestro gobierno pugna por conservaros el vuestro y vosotros en cambio, pueblo maravilloso bajo un gobierno increíble, vosotros os esforzáis en despojaros de vuestra nacionalidad! Uno y otro os olvidáis de que mientras un pueblo conserve su idioma, conserva la prenda de su libertad, como el hombre su independencia mientras conserva su manera de pensar. El idioma es el pensamiento de los pueblos. Felizmente vuestra independencia está asegurada: las pasiones humanas velan por ella..,!

Pancho Magalona  como «Simoun»
en la película El Filibusterismo (1962).

José Rizal
Capítulo VII – Simoun
El Filibusterismo. 1891

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Friday, May 31, 2013

Declaración Conjunta de la Liga Hispánica


Nos complace comunicar la creación de una coalición de diversos portales hispanistas de internet con la finalidad de elaborar este documento conjunto que expone un consenso de mínimos en donde mostramos nuestra voluntad de cooperación en favor de un mejor entendimiento entre las diferentes posturas existentes en la red. Nuestro colectivo se ha dado a conocer con el nombre de Liga Hispánica y engloba a diez dominios diferentes que convergen en el fomento y la difusión del hispanismo a través de internet:


•               Alas Filipinas (blog)
•               AutonomíaConcertada para Cuba (blog)
•               CorrienteHispanista (blog)
•               EcuadorHispano (blog)
•               El Neptuno Azul (blog)
•               Filhispánico (blog)
•               HispanoaméricaUnida (web)
•               IzquierdaHispánica (web)
•               Mitófago (web)
•               Reconstruyamos el Imperio Español (blog)


Tras un intenso y largo proceso de diálogo en donde hemos buscado acercar posiciones se ha logrado alcanzar un acuerdo de mínimos constituido por los siguientes cuatro epígrafes:

— Consideramos que la identidad hispana es esencialmente un concepto cultural
— Reivindicamos la reunificación político-territorial de la Hispanidad
— Nos enorgullecemos de nuestras raíces hispánicas
— Condenamos los postulados de la Leyenda Negra por difundir múltiples mentiras sobre la historia de la Hispanidad en favor de sus detractores

Deseamos transmitir a la comunidad internauta de índole hispano nuestro compromiso por fomentar proyectos conjuntos que contribuyan a la divulgación y protección de nuestra cultura. Finalizamos esta declaración conjunta mostrando el emblema de nuestra coalición con el objetivo de facilitar la identificación visual de la Liga Hispánica:



Liga Hispánica
31 de mayo de 2013



Thursday, May 16, 2013

La fusión de culturas e idiomas (1931)


El mes pasado yo estuve de vacaciones en San Francisco.  La ciudad es conocida por su belleza pero, sobre todo, por sus destinos turísticos, incluyendo el puente Golden Gate, los tranvías, y su arquitectura victoriana.  La plaza principal es llamada «Union Square», ubicada en pleno centro de la ciudad, y es la zona comercial más conocida. Se encuentra allí un gran monumento que preside la plaza y que conmemora la victoria del almirante Dewey en la bahía de Manila durante la guerra entre España y Estados Unidos en 1898.

Union Square. Foto tomada
en abril de 2013.



Siendo tantos los filipinos que se instalaron en el área de la Bahía de San Francisco, no es raro oír tagalo en las calles y tiendas de la ciudad. De hecho, la ciudad cercana de Daly City, los filipinos constituyen al menos 30% de la población.  Es, por tanto, sorprendente que muchos hijos de inmigrantes filipinos no sean bilingües. Muy a menudo los padres hablan con sus hijos en inglés y los niños suelen contestarles en ese idioma, y dejan de hablar tagalo (o su idioma nativo).  Con el paso del tiempo, los «Fil-Americans» pierden el dominio de su lengua natal y terminan por utilizar sólo el inglés.

 A mi prima, por ejemplo, luego de tantos años lejos de Filipinas,  se le esta olvidando el tagalo. Ella no habla español tampoco, a pesar de que vive con su abuela, quien es una perfecta castellanohablante.

Lo lamentable es que sabemos las ventajas de ser bilingüe o trilingüe. Pero enseñar o no a sus hijos más de un idioma sólo depende de usted. ¿Quién lo va a hacer? El gobierno, no.

En 1930, Rafael Palma escribió en el periódico «Voz Española» sobre los beneficios de la conservación de la lengua española al lado del inglés y  el idioma nativo. Fue el autor de varios libros, entre ellos «Biografía de Rizal», que fue traducido al inglés y publicado bajo el título «Pride of the Malay Race» en 1949. Este escritor y periodista fue elegido senador en 1916,   y nombrado el cuarto presidente de la Universidad de Filipinas  en 1925. 

Don Rafael Palma
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La mentalidad de la Raza como resultado de la fusión de culturas e idiomas 

    La conservación de la lengua española al lado de la inglesa y de una autóctona no es un obstáculo para el desenvolvimiento de una cultura nacional vigorosa y característica. Así como el río es más rico cuando recibe su caudal de diversos afluentes, así la cultura nacional es más extensa y variada cuando se surte de manantiales de distinto origen.

     Aunque desde el punto de vista político se pueda decir que es y ha sido desafortunado y hasta desastroso que el pueblo filipino haya salido de la soberanía española para caer bajo la soberanía de los Estados Unidos, sin embargo, considerado este incidente histórico en sus aspectos lingüístico y cultural, puede dar lugar a resultados favorables, si nosotros sabemos aprovechar las oportunidades que nos brinda tanto la cultura española como la anglo-sajona para la formación de una mentalidad propia.

    Del mismo modo que se ha comprobado que no existen razas puras, tampoco existe una cultura pura y exclusiva. La cultura de un pueblo se desarrolla por el contacto con otros pueblos y la superposición o conglomeración de los elementos de cultura ajenos con los propios es lo que favorece el incremento y enriquecimiento de la cultura nacional.

    Por este motivo, tanto aquellos que han recibido su educación bajo la influencia de la lengua inglesa, como los que se educaron bajo la influencia española no deben mirarse como enemigos ni considerarse los unos superiores o más aventajados que los otros, pues que estas dos corrientes de cultura podrán bifurcarse por algún tiempo pero a la larga, cuando hayan sido asimiladas en el alma de la raza, volverán a unirse desaguando en un mismo cauce y mezclándose en un mismo lecho para formar la cultura típicamente filipina.

Rafael Palma
Presidente de la Universidad de Filipinas 
    y de la Academia Hispano-Filipino
Voz Española
25 de julio de 1931




Friday, April 5, 2013

Cuando los Dioses Lloran (1936)


     Estaba hojeando un viejo álbum de fotos, cuando me encontré una fotografía sepia de los familiares de mi bisabuela.




     El sofá de madera pertenece ahora a mi madre, pero nuestra casa ancestral ya no existe. El mueble antiguo parece pequeño y tiene espacio para dos personas, o tres personas pero muy apretadas. 
     — Las personas de antes eran más pequeñas que las de ahora — explicó mamá. 
     A veces me pregunto cómo era la vida antes de la segunda guerra mundial.




     En algún lado leí que en la década de los treinta la esperanza de vida era de 37.5 años. No es de extrañar que te consideraran «muy viejo» si llegabas a los 60 años, como en el cuento «Cuando los Dioses Lloran».  La autora misma murió joven con sólo 45 años de edad.

     Evangelina Guerrero nació en Quiapo en 1904. Combinó su pasión por la escritura con trabajos periodísticos, y  colaboró en los periódicos «La Opinión» y «La Vanguardia» y la revista «Excelsior». Ganó el Premio Zobel de 1935 por su colección de versos y prosas líricas titulado «Kaleidoscopio Espiritual» En 1947, fue la primer mujer elegida para la Academia de la lengua, pero ella declinó la oferta. Su padre era el gran poeta Fernando Ma. Guerrero

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     La tía Valentina dormía . Las chicas se cuidaban mucho de no turbar su reposo. Nada la enfurrupaba tanto como el que se le estropease el sueño.
     Sobre el terciopelo rojo oscuro del sillón, resaltaba la blancura de su rostro y de sus carnes aún tersas. Las manos, cuajadas de pedrería, tenían transparencias de lirio. La tía Valentina, ególatra frenética, había llegada a los sesenta años triunfante. Los dioses protegían la juventud de aquel cuerpo que, aparentemente, se conservaba fuerte y hermoso.
    Todas las mañanas, al levantarse del lecho, frente al espejo, escrudiñaba su rostro en el que ni una arruga se había atrevido a dibujar la tristeza de sus surcos. Los labios, rosados como los de una niña, descubrían al entreabrirse la chispeante armonía de sus dientes sanos. El único grito traidor del enemigo lo había ahogado en el secreto de su alcoba, santuario inaccesible en el que solamente Mónica, la vieja doncella, era permitida. Le era fiel como un perro y guardaba con un celo intenso los secretos de su señora. Solamente ella sabía que Valentina, si no se tiñese el cabello, lo llevaría completamente cano, sin una sola hebra negra. Cuando, a las preguntas de los indiscretos, de cómo se conservaba tan bien, Valentina respondía sonriendo que nada más que con un buen sueño y las duchas frías. Mónica sabía que mentía  con un aplomo admirable. Porque nada temía ella tanto como un chorro de agua fresca. ¡Agua fría! ¡Y el reuma que la mataba! La sirvienta, y nadie más que ella, sabía de los sujeciones de su ama al famoso e indispensable pediluvio, antes del descanso nocturno. ¡Cómo sabían sus manos aliviar el dolor de aquella carne dócil a los masajes y a los linimentos!
      Valentina, gustaba de verse rodeada siempre de caras bonitas, de la alegría retozona de todo lo que es realmente joven y procuraba tener a su lado a las sobrinas solteras. Y como nunca había tenido una niña suya, todo su afán de embellecimiento y de cuidado lo cifró en sí misma y, algo también, en las chicuelas locas que le llenaban la casa de risas y de charla de jilguero cantarín.  Mónica era el blanco de las travesuras de éstas. Cuántas veces se sintió abrazada de súbito por unos brazos traviesos: dos, cuatro, seis, ocho manos que se posaban sobre sus hombros y su espalda para zarandearla vivamente entre giros. Ella soltaba el pollo destripado y, entre aspavientos y murmuraciones, se zafaba de ellas poniendo el grito en el cielo.
    Otras veces se acercaban a ella, sigilosamente, y vertían en su oído la pregunta que la sacaba de sus casillas: “Dinos la verdad, querida, ¿cómo te las arreglas para que Pedro, el carbonero, pueda besarte a todas horas?”
    ¡Se armaba la de Troya! Mónica, hecha un basilisco — siempre había sido la campeona más entusiasta del celibato — cogía la escoba y corría tras las revoltosas tratando en vano de arremeter contra ellas.
    Al desenfreno de la carrera y al ruido de las voces, acudía Valentina.
    — ¿Qué es eso, criaturas? Y tú ¿qué palma brava te traes entre manos?
    — ¿Qué quiere usted que sea? ¡Las niñas, señora, las niñas que me…! jadeante, sin aliento, Mónica se quedaba sin palabras y, dando la media vuelta, se largaba a la cocina.
     Valentina, tratando de mostrarse seria, reprendía a las locuelas peo, como descendiendo a cierta complicidad con ellas, terminaba diciendo:
    — Niñas, no seáis así. La pobre Mónica está vieja. ¡Está muy vieja! ¡Está muy vieja la pobre!
    La “pobre Mónica” tenía la misma edad de Valentina.


Evangelina E. Guerrero- Zacarias
Excelsior, Manila
Agosto de 1936

English Translation


Friday, February 22, 2013

El Idioma Español en Filipinas durante la década de 1950


El presidente Elpidio Quirino recibió una cálida acogida en Madrid durante su visita en 1951. En la terminal aérea, el presidente fue recibido con honores por el Generalísimo Francisco Franco. En su discurso pronunciado en la cena de gala, el Caudillo, recordó los fuertes vínculos que unen a Filipinas y España.

«Cerca de cuatro siglos vivieron nuestros pueblos unidos en el mismo seno familiar, cuatro siglos de convivencia no pueden ser borrados por medio de ausencia, en que pese al apartamiento material que entonces representaba la distancia geográfica que nos separaba, los pueblos español y filipino conservaron los lazos indestructibles de la fe y de la familia. 1 »


La histórica visita del presidente Quirino a España (octubre de 1951).

El presidente Elpidio Quirino, como todos los anteriores presidentes de Filipinas, hablaba español con fluidez. Durante la década de 1950, varios líderes prominentes,  incluidos vicepresidente Fernando López, senador Claro M. Recto, senador José C. Zulueta, y otros senadores, eran hispanohablantes.

Sin embargo, fue evidente que el idioma español se encontró moribundo en las islas. El censo reveló que la población total era de 19,234,182, y el castellano era hablado por menos de 2 %; el inglés 37 %; y al menos cinco millones de filipinos no hablaron ningún idioma oficial (tagalo, inglés, y español). De los más de 50 periódicos en español antes de la segunda guerra mundial, sólo el Voz de Manila seguía publicando pero apenas sobrevivía, a pesar de la lealtad de sus lectores existentes. 2 El otro periódico español La Opinión había dejado de publicarse. Novelas españolas, como la obra balmoriana Los pájaros de fuego, no se publicaron por su falta de rentabilidad.


En el julio de 1952, la revista  Cuadernos Hispanoamericanos3  publicó:

«Ya estábamos un poco hartos de toparnos con bastantes y buenos universitarios filipinos, con apellidos bellamente españolas como Mañosa, Roldán, Alcántara y De los Santos, y que, sin embargo, apenas si chapurreaban algún que otro vocablo en lengua castellana. ¿Qué habrá ocurrido allí, en las lejanas Islas Filipinas? El inglés norteamericanizado de unos y el inglés perfectamente inglés de otros daban pronta respuesta a esta dolorosa inquisición. El castellano, idioma consonante con la espiritualidad hispánica del pueblo filipino, estaba condenado a desaparecer en menos de cincuenta años, alejado de la enseñanza pública y privada por leyes implacables; prohibido casi como medio público de comunicación durante el medio siglo de dictado yanqui.» 


La lengua española era hablado principalmente por la clase alta y también por la vieja clase educada (los que reciben educación bajo la influencia española). Constituían un grupo de familias ricas y poderosas. Como el español se iba perdiendo poco a poco, se tomó la decisión de enseñarlo en las escuelas. El secretario de educación, José Romero, escribió:

«Desde hace más de cincuenta años, se ha venido y se viene gastando millones y millones de pesos para la enseñanza del inglés y últimamente también para el tagalo. Por otro lado, el Congreso de la República ha aprobado ya cuatro leyes referentes al idioma español. Son la Ley Sotto 4, relativa a la enseñanza del castellano en las escuelas secundarias; la Ley Magalona 5que dispone la enseñanza obligatoria de dicha lengua en los colegios y universidades; la Ley 1881 o Ley Cuenco6, que amplia dicha enseñanza obligatoria prescribiéndola para las Facultades de Derecho, Educación, Comercio, Artes Liberales y Servicio Extranjeras; y finalmente, la llamada “Medical Act of 1959”, que extiende la aplicación de la Ley Cuenco a la Facultad de Medicina. En una palabra, la Constitución y el Congreso reconocen y aprueban la convivencia de los tres lenguajes en nuestro país.»7


"Obra Edita por el Departamento de Educación"
Manila 1966


Los siguientes son los mensajes de los presidentes a favor de español.


Presidente Manuel L. Quezon (1935-1944)

«El idioma español es el que nos liga a los pueblos hispánicos si tenemos la prudencia y el patriotismo de conservarlo, no por considerar que para ser buen filipino debemos amar a España, sino porque para ser buen filipino, debe amarse todo aquello que sirve para fortalecer a Filipinas y asegurar su independencia y tranquilidad.»

Presidente  Elpidio Quirino (1948-1953)

«España nos dio ante todo el rico y armonioso idioma español, que fue nuestro poderoso factor de enlace y comunicación con la cultura y la civilización del mundo exterior, llenó de las páginas de nuestra literatura en sus más bellas  manifestaciones, y, aún ahora, es el idioma con que rezamos para pedir a Dios la gracia y el aliento para las grandes empresas del hoy y mañana.»

Presidente Carlos García (1957-1961)

«Fervoroso creyente, por un lado, en la pervivencia lenguaje español en nuestro país, considerado como una las bases más firmes de la cultura que nos honra y distingue, y por otro, teniendo en cuenta que nuestra historia nacional está escrita en dicho idioma, y que es el lenguaje en que escribieron nuestros caudillos, los próceres del pensamiento filipino, los héroes y mártires de nuestro glorioso ayer, creo un deber de justicia y de gratitud fomentarlo y conservarlo para la posteridad.»

Presidente Diosdado Macapagal (1961-1965)

«Es innecesario, a mi juicio, subrayar la importancia que tiene para el presente y el futuro de nuestra cultura y nuestra vida internacional, el mantener vivo y fecundo el idioma español que forma parte integrante, y no ciertamente pequeña, del sacrosanto llegado de nuestros mayores. La legislación  vigente para el efecto y la existencia misma de una División de Español y Cultura en el Departamento de Educación  constituyen prueba suficiente de esa importancia que damos los filipinos a la lengua filipina para llevar a cabo su patriótica labor, cuya plena fructificación estamos procurando con sincero afán y sostenido esfuerzo.»

Todos sabemos que ocurrió después. A pesar de los esfuerzos desplegados en los años 50 y 60, el número de los hispanohablantes siguió disminuyendo. Por último, el español dejó de ser lengua oficial y se eliminó  de la enseñanza estatal desde 1987 con la nueva constitución que se redacto tras la caída del régimen Marcos.



A pesar de lo que algunos historiadores decían, el primer Presidente de la República, Emilio Aguinaldo, hablaba español. 


Referencias:

1. La Vanguardia. La estancia con que honra a España el Presidente Filipino. 5 de octubre de 1951.
2. Keith Whinnom. Spanish in the Philippines. Journal of Oriental Studies. January 1954.  The Voz de Manila is the only surviving Spanish daily. It is driving its proprietors into bankruptcy and cannot now afford a news-service of its own. By special arrangement with the other English newspapers it reprints translation of news items and articles a day or more after they appear in other papers. It carries advertisement in English and is badly printed, with English type, and on poor paper.
3. Cuadernos Hispanoamericanos. El Español obligatorio en la Enseñanza Filipina. Julio de 1952.
4. Republic Act No. 343 (Sotto Law), approved on 26 February 1949. Includes the teaching o Spanish as one of the possible subjects in all the high schools, either public or private.  The Secretary of Education “shall take the necessary stops to comply with this provision as soon as possible”
5. Republic Act No. 709 (Magalona Law) approved on 5 June 1952. The teaching of Spanish is made compulsory in all public and private universities and collages and all students are required to complete 12 units at least in this subject. No college course is to be initiated or continued in any public or private collage or university unless Spanish is included in its curriculum
6. Republic Act No. 1881 (Cuenco Law). Approved on 22 June 1957. Amends Article 1 of Act No. 709 by increasing to 24 the number of Spanish units required by students to complete their Studies in Law, Commerce, Liberal Arts, Foreign Service and Education.  It is provided that the 24 units shall include the teaching of the original Spanish version of various Philippine works, such as the Memorías de la Revolución Filipina of Mabini, the speeches of the Congress of Malolos, and the great poems of José  Rizal, Cecilio Apóstol, Jesús Balmori, Manuel Bernabé and other notable poets.

7.José E. Romero. Secretario de Educación. Manila, 12 de Octubre de 1960